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Envejecimiento de la población, empleo y formación

envejecimiento

La población y la mano de obra de los países desarrollados envejecen debido a la disminución de las tasas de natalidad y al aumento de la longevidad. Se vive más tiempo, pero este cambio demográfico empieza a tener consecuencias en el empleo, los sistemas de pensiones, las condiciones de trabajo y, en definitiva, pone en cuestión el mantenimiento del nivel de vida y la sostenibilidad del estado del bienestar.

Para 2050, el número de personas de más de 55 años crecerá por encima de los 500 millones en los países de la OCDE. Este dato se recoge en el Golden Age Index elaborado por la consultora PwC en el que se analiza el grado de aprovechamiento y el impacto en el mercado de trabajo de los trabajadores mayores de 55 años en 34 países de la OCDE utilizando una serie de indicadores.

Según este informe el aumento de las tasas de empleo de los trabajadores de más edad ofrecería beneficios económicos significativos para los países de la OCDE. Para aprovechar el potencial de estos trabajadores mayores propone medidas ya conocidas: que los gobiernos incluyan entre sus prioridades: la reforma de los sistemas de pensiones y medidas que incentiven el retraso de la jubilación. Al mismo tiempo propone promover formas de trabajo más flexibles y nuevas modalidades de jubilación parcial para conseguir que los trabajadores mayores regresen o se mantengan en el mundo del trabajo.

El informe también destaca el importante papel de la formación para ayudar a los trabajadores de más edad a seguir siendo competitivos y adaptarse a un entorno laboral que evoluciona de manera constante, especialmente por el cambio tecnológico. Muestra como determinados países (Islandia, Nueva Zelanda y Suecia) han adoptado políticas orientadas a proporcionar educación y formación a las poblaciones de más edad, lo que mejora su empleabilidad y les proporciona las competencias necesarias para el mercado de trabajo actual. Esta adaptación al cambio será particularmente importante en los próximos años, ya que el rápido progreso tecnológico y la digitalización ponen en peligro muchos de los puestos de trabajo existentes.

Envejecimiento en la UE

Este cambio demográfico afecta de manera destacada a los países que integran a la Unión Europea. A principios de 2015, según Eurostat, había en la UE 508,5 millones de habitantes, con una edad media de 42,4 años y el 31,7 % de la población era mayor de 55 años. Además la franja de trabajadores de edad avanzada, entre 50-64, registraba altos índices de inactividad laboral: el 40,4 % de las mujeres y el 26,3 % de los hombres estaban inactivos ese año.

En las próximas décadas el problema se hará cada vez más acuciante ya que Europa verá como su población crece muy lentamente al tiempo que envejece de manera acelerada. Para 2050, Eurostat estima que el porcentaje de mayores de 65 estará en torno al 28,5 %.

La mayoría de los Estados miembros de la UE han reaccionado a esta evolución demográfica adoptando, entre otras medidas, un aumento de la edad de jubilación y una limitación del acceso a las prejubilaciones.

Un reciente informe de cuatro agencias europeas, analiza el fenómeno del envejecimiento en la UE y aborda cómo las políticas europeas pueden ayudar a hacer frente a este problema. Cada agencia se centra en un aspecto diferente del cambio demográfico y sus implicaciones para el empleo (condiciones de trabajo y de salud, formación de los trabajadores) y propone soluciones a los retos que plantea este envejecimiento.

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