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La evaluación de la formación en el trabajo: 30 años de compromiso con la mejora del sistema

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En 1993, tras la firma de los Acuerdos Nacionales de Formación Continua, se puso en marcha un nuevo modelo de gestión de la formación en el trabajo (formación continua), con un enfoque innovador. Siendo una política pública, se acordó que su gestión se realizara a través de una fundación privada, la Fundación para la Formación Continua (FORCEM), en cuyo patronato se encontraban las organizaciones empresariales y sindicales más representativas de nuestro país.

Este modelo de gestión, que con el tiempo evolucionó hacia una gestión pública y tripartita, incorporó desde el primer momento la obligatoriedad de evaluar periódicamente la eficacia, eficiencia de las actividades realizadas con cargo al presupuesto destinado a este sistema de formación financiado con la cuota de formación por la que cotizan empresarios y trabajadores.

La cofinanciación del Fondo Social Europeo (FSE), en los primeros años de andadura de este nuevo modelo, supuso que las iniciativas de ayudas a la formación para empresas y personas trabajadoras estuvieran sujetas a la normativa comunitaria y a la necesidad de realizar evaluaciones tanto ex ante (preliminar), intermedia y ex post (después de su finalización), que establecía la Comisión Europea.

En la década de los años 90 del siglo pasado el nuevo modelo de formación incorporó la evaluación alineada con el nuevo paradigma legitimador de la acción pública (New Public Management), promovido por la OCDE y dirigido a favorecer un modelo de gestión pública eficaz, eficiente, ágil y transparente.

Evaluaciones realizadas

La primera evaluación no se hizo esperar; en 1994 se licitó la Evaluación de eficacia y eficiencia de las acciones formativas financiadas con cargo a los fondos percibidos en las convocatorias de ayudas para la formación continua de trabajadores ocupados de 1993. Fue adjudicada a un equipo interdisciplinar e interuniversitario compuesto por Manuel Alcaide Castro (Universidad de Sevilla), Ignacio Cruz Roche (Universidad Autónoma de Madrid) y José María Peiró Silla (Universidad de Valencia). El informe final se presentó en mayo de 1995, iniciando así 30 años de actividad evaluadora, que se mantiene hasta nuestros días. Para celebrar este aniversario publicamos ahora esta primera evaluación en formato electrónico.

Desde entonces se han realizado numerosas evaluaciones, siempre en un marco de transparencia y rendimiento de cuentas a la ciudadanía. En ese sentido, se encuentran publicadas en la página web de la Fundación todas las evaluaciones que han sido realizadas de forma periódica desde 2006, para dar respuesta al requerimiento normativo de difundir estos informes al público en general. La normativa establece, igualmente, la necesidad de que estos informes sean realizados por entidades externas independientes de los órganos de gobierno de la Fundación.

Desde un punto de vista metodológico, las evaluaciones son herederas de la metodología diseñada por el FSE, e independientemente de las evaluaciones ex ante e intermedias que se realizaron para la Unidad Administradora del Fondo Social Europeo (UAFSE) en los primeros años, son fundamentalmente evaluaciones ex post.

Por otra parte, son evaluaciones con un enfoque participativo en las que se busca contar con información procedente de los distintos agentes que intervienen en el proceso de gestión de las ayudas y la formación: representantes del patronato de la fundación, unidades de gestión, entidades y empresas beneficiarias de las ayudas, entidades colaboradoras, personas trabajadoras que se forman y expertos sectoriales y en formación entre otros. Para ello se utilizan técnicas cuantitativas, como la encuesta, o cualitativas: grupos de discusión, entrevistas en profundidad o estudios de caso.

Una de las técnicas clave en la evaluación es el análisis estadístico de bases de datos procedentes de los sistemas de gestión de las distintas ayudas a la formación sobre el que pivota el sistema. Esta fuente de información, aunque esencial, ya que normativamente la evaluación formaba parte del ciclo de gestión, no siempre ha sido evidente; ha primado tradicionalmente en los sistemas de información el enfoque finalista de concesión de las ayudas frente a un modelo circular. Sin embargo, a lo largo de estos años estos sistemas de información, cada vez más, se han ido alineando con los objetivos de la evaluación y en la actualidad disponen de gran cantidad de datos que ofrecen amplia información sistemática, con la que cuentan los distintos equipos de evaluación externos.

Uno de los últimos proyectos de Fundae en el ámbito de la evaluación es el proyecto Sieval, sistema de indicadores de evaluación. Pretende ofrecer al público en general información sistemática que permita realizar análisis de evolución de los indicadores, no sólo relacionados con la satisfacción de los participantes en la formación sino también de la eficacia, eficiencia e impacto de las iniciativas del sistema en el ámbito de la gestión estatal.

A pesar de estos 30 años, la evaluación dentro del sistema de formación en el trabajo en el ámbito estatal no deja de avanzar ni de incorporar nuevos ámbitos evaluativos.

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