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Hacia una certificación europea de las competencias digitales de la ciudadanía (II)

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Características del Sello de Calidad EDSC

Las características del EDSC han de responder a cuestiones de gobernanza, alcance y contenido, formato y autenticidad, periodo de vigencia y renovación, interoperabilidad y alineación, adaptabilidad y contextualización. También tiene que recoger los requisitos que deben cumplir las entidades que expidan certificados EDSC: metodología de evaluación/calificación, monitorización/proctoring, accesibilidad e inclusión.

El EDSC debe cumplir un doble propósito: actuar como un sello de calidad a nivel europeo y también como una credencial de nivel conforme al marco DigComp. Esta certificación debería gozar de un amplio reconocimiento por parte de entidades públicas y privadas a nivel europeo, vinculándose directamente con la empleabilidad y la mejora profesional y personal continuas. Ha de garantizar una evaluación de calidad, ser accesible para todos y mantener una adaptabilidad frente a los cambios en el ámbito digital. Además, sería importante que se integrase en los sistemas educativos, formativos y de aprendizaje para potenciar su relevancia y utilidad.

Debería abordar tanto la certificación de niveles de desempeño,como establecer requisitos para adecuar la formación. Es necesario alinear el EDSC con el marco DigComp para garantizar una certificación efectiva de las competencias digitales, de acuerdo con la descripción de sus 8 niveles de desempeño para sus 21 competencias y sus 5 áreas competenciales. Es importante no solo evaluar el nivel actual de las competencias digitales de las personas, sino también proporcionar un marco formativo que guíe y promueva la mejora continua.

Hay que señalar que existe una clara diferencia entre acreditar y certificar; mientras que el organismo que emite certificados «certifica» las competencias digitales de las personas, el organismo de acreditación será el que «acredite al organismo certificador» y, por tanto, quien avale que esos certificados emitidos cumplen con todas las especificaciones que tenga el Sello Europeo de Calidad EDSC.

Un modelo de gobernanza sólido con unas funciones bien definidas contribuirá a garantizar no sólo el éxito del EDSC sino también su sostenibilidad, factor imprescindible para se extienda y se genere interés para obtenerlo; en un primer momento por parte de las entidades certificadoras, como sello de calidad, y en un segundo momento, pero mucho más importante, por parte de la ciudadanía para certificar su nivel de competencias digitales.

Queda aún camino por recorrer, pero hay algunos elementos clave sobre los que ya se ha avanzado bastante y que merece la pena destacar:

Qué falta por hacer

Aún quedan pendientes cuestiones esenciales para el Sello de Calidad EDSC, como la financiación, la sostenibilidad económica, tecnológica y de seguridad, y la estructura del despliegue nacional. También es crucial definir las evaluaciones y su reconocimiento mutuo, y prever los posibles obstáculos, como la acogida del certificado por parte de los destinatarios y emisores acreditados. Es probable que haya resistencia a la adopción de este nuevo sistema de certificación. Para mitigarlo, es vital no solo la difusión, sino también concienciar a la ciudadanía, estudiantes y personas desempleadas sobre la utilidad de una certificación de competencias digitales. También deberían participar en este proceso de concienciación los Servicios de Empleo, los centros de Formación Profesional y de los niveles educativos obligatorios y las instituciones de Educación Superior.

Actualmente hay un conocimiento limitado sobre su existencia y su valor para el desarrollo personal y profesional. Para superar esta barrera, es esencial generar una necesidad palpable, que se vuelva imprescindible para acceder a un empleo que requiera certificarse en un perfil digital, que las empresas y administraciones públicas lo requieran en procesos de selección, o que aporte un valor añadido.

En el mercado laboral fomentaría la empleabilidad, el desarrollo profesional y facilitaría la movilidad sectorial y territorial, entre otros. A los empleadores les ayudaría a mejorar la adecuación de las cualificaciones y los procesos de contratación.

Por otro lado, en el sector de la educación se podrían diseñar planes de estudio y evaluaciones de las competencias digitales mediante un marco normalizado. Desde la perspectiva de los estudiantes, fomentaría su participación en la educación y la formación al facilitar el reconocimiento de las capacidades digitales adquiridas fuera del entorno académico, por ejemplo, el reconocimiento de las certificaciones como créditos ECTS en la educación universitaria.

En definitiva, implementar un Sello de Calidad para la Certificación de las Competencias Digitales, común y a nivel europeo, es sin duda una oportunidad que no podemos perder si queremos seguir dando pasos hacia una igualdad digital.

Mª Jesús García San Martín

Coordinadora de Área

Subdirección General de Talento y Emprendimiento Digital

Dirección General de Digitalización e Inteligencia Artificial

Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial

Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública


Referencias:

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