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Formación digital, un derecho para todas las personas trabajadoras

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En un mundo laboral cada vez más digitalizado, el acceso a la formación y, en especial, a la formación digital, se ha convertido en una necesidad básica para las personas trabajadoras. La formación en competencias digitales garantiza que las personas trabajadoras puedan adaptarse a los cambios, mejora su empleabilidad y contribuye activamente a la competitividad de las empresas. En un anterior post ya hablamos sobre la importancia de las competencias digitales como motor de empleabilidad y desarrollo profesional.

Derecho a la formación en competencias digitales

El derecho a la formación en competencias digitales se enmarca dentro del derecho a la formación que tienen todas las personas trabajadoras, recogido en el Estatuto de los Trabajadores (artículo 23) y reforzado por distintas normativas nacionales y europeas. Este derecho se traduce en la posibilidad de acceder a acciones formativas que les permitan adquirir o mejorar habilidades necesarias para el desarrollo de su actividad laboral, entre ellas, las competencias digitales.

La Ley Orgánica 3/2018, que además de los datos personales protege los derechos digitales, recoge el derecho a la educación digital restringido al sistema educativo y menciona, dentro de otro artículo, que las empresas impartirán acciones de formación para su personal sobre un uso razonable de las herramientas tecnológicas.

Más concreción sobre este derecho aporta la Carta de derechos digitales, documento de 2021 sin carácter normativo, que, en su apartado de derechos del entorno laboral y empresarial, recoge que las personas trabajadoras tienen derecho a la cualificación digital, con la finalidad de adquirir las competencias digitales requeridas en el ámbito laboral para disponer de mayores y mejores oportunidades de empleo.

Además, en el contexto del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España se ha dado un impulso decisivo a la formación en competencias digitales como motor para la modernización del tejido productivo. el Plan Nacional de Competencias Digitales, también de 2021, contempla intensificar la formación de trabajadores, ocupados y desempleados, para que puedan desarrollar las competencias digitales necesarias para su puesto de trabajo o aumentar su empleabilidad.

A nivel europeo, la Agenda europea de capacidades y la iniciativa Pacto por las competencias hacen un llamamiento claro a reforzar la formación digital como parte esencial de los derechos de los ciudadanos en el mundo laboral.

La incorporación del derecho en los convenios colectivos

Los convenios colectivos son un instrumento fundamental para concretar y adaptar este derecho a las realidades de cada sector o empresa. A este respecto, es obligado comentar que el  V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, firmado por la patronal y los sindicatos más representativos, dedica un apartado concreto a la transición tecnológica, digital y ecológica en el que apuesta por la formación continua para la mejora de las competencias digitales de las personas trabajadoras que facilite esta transición en la empresa. En algunos casos, los convenios incluyen cláusulas específicas que reconocen la necesidad de formación en nuevas tecnologías, digitalización o transformación digital. Aportamos algunos ejemplos:

  • El reciente Convenio colectivo del sector de la banca incluye un artículo específico sobre los derechos digitales, entre los que se incluye el derecho a la educación digital de sus empleados. Las empresas del sector se comprometen a formar a su personal en las competencias digitales necesarias para afrontar la transformación digital y facilitar su adaptación a los nuevos puestos de trabajo.
  • El también reciente Convenio colectivo de la industria química establece que cuando en una empresa se introduzcan nuevas tecnologías se facilitará a las personas trabajadoras afectadas la formación adecuada y precisa para el desarrollo de sus nuevas funciones.

Además, algunas empresas incluyen el derecho a la formación digital como parte de sus políticas internas de recursos humanos, vinculándolo a planes de carrera, procesos de transformación digital o medidas de igualdad de oportunidades.

Un derecho que empodera e iguala

El derecho a la formación digital es también un instrumento de inclusión y cohesión social. En un entorno laboral donde las brechas digitales pueden profundizar desigualdades, garantizar el acceso universal a la formación digital ayuda a cerrar esas brechas, especialmente en colectivos vulnerables o en procesos de reconversión sectorial.

Es fundamental que empresas, agentes sociales y administraciones trabajen de forma coordinada para que este derecho sea efectivo, accesible y adaptado a las necesidades reales del tejido productivo. Es un derecho que aún precisa de un mayor desarrollo normativo y apoyo institucional por parte las administraciones públicas que deben impulsar programas y políticas que garanticen la formación en competencias digitales.

En definitiva, la formación digital no es solo un derecho: es una palanca de transformación para personas y empresas. Garantizar este derecho es clave para construir un mercado laboral más inclusivo, preparado e innovador.

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